Chimuchina y la hebra

12 Jan

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Foto después de la lluvia en primavera, recuerdo de 2017. Propiedad de Chimuchina.com.

Mi silencio está plagado de voces, de escenarios improbables, de lecturas del I-Ching, de los horóscopos del martes. En realidad, mi silencio es un vacío de ruido.

La chimuchina es un flujo mental, una niebla de pensamientos que avanza y lo nubla todo. La magia está en encontrar una hebra y empezar a hilar, darle forma a las ideas para que se transformen en música. Y en esa música vive la pausa, que es un silencio de verdad.

Este fin de año fui a saludar un glaciar que parece haberse movido demasiado desde la última vez que lo visité. Lo vi reducido y acalorado, pero en la víspera del año nuevo, el cielo le mandó nieve para acariciarlo. Su lengua regaba el valle y caminé sobre ella. Con esos pasos despedí 2017, aunque siento no lo he cerrado aún. Todavía arrastro un cansancio de cambio de ciclo.

He comenzado muchas entradas de blog como esta, sin poder darles un cierre apropiado. Ahora decidí publicar, aunque no tenga tanto “flow”, con la esperanza de que sea un buen augurio para los relatos que hilaré durante los próximos meses. Les deseo a todos que este año sea fructífero y gozado como si no hubiera futuro, porque sólo existe el ahora.