Cuarentona en cuarentena

28 Mar

Esto no es exactamente como imaginé mi año sabático, pero es lo que pedí. Tengo todo el tiempo del mundo para mí, en tres semanas he leído tres libros y medio (el medio es algo complejo así que me he demorado la vida), avanzado a razón de un párrafo diario con los arreglos de la novela (¡vamos que esta cuarentena lo hace! jajaj), visto tres series distintas, con sus temporadas, he vuelto a cocinar mi propia comida, hacer yoga y hasta limpié. 

 

Gato prestado más lindo

Gato prestado más lindo

Los primeros días fueron como una montaña rusa y todavía no soy capaz de llenar el maldito formulario para pedir la devolución de mis pasajes de avión. Algunos días me entra la ansiedad respecto a cómo nos tratará el virus, en especial por las malas decisiones del gobierno de los tiempos peores, ¿la gente que vive en la calle sobrevivirá a la pandemia? En el mundo, las bolsas colapsan y dicen que enfrentamos la peor recesión de la historia. Al principio comía todo el día, pero ya me relajé. No queda otra. Hay que guardarse y cuidarnos entre todos.  

 

Aunque esté en cuarentena, estoy consciente de mis privilegios. Siento que me saqué la lotería. Tenía que dejar mi casa la próxima semana, pero mi arrendatario/amigo accedió a retrasar los planes, a pesar que ya teníamos el contrato firmado. Había vendido la mitad de los muebles preparándome para el viaje pospuesto… Corrijo, ya estoy de viaje, aunque no me haya subido a ningún avión y no sea el que yo ni nadie en el mundo quería o esperaba. 

 

Viendo el lado positivo, un puma se paseó a pocas cuadras, la capa de ozono se está reparando y disminuyó el smog ¡Hasta mi acné satánico de cuarentona está retrocediendo! Conocí nuevas personas on line (gracias a los amigos de Beyond Storytelling compartí un sour virtual con la genial Alma Quiroga de Bogotá), mi compañera de casa me acompaña cada día, volví a hablar con los vecinos y hasta tengo un gato a préstamo que me regala ronroneos y amor incondicional (¿qué pensaría Gatisimo?).

 

Cada uno está en un torbellino mental distinto y al mismo tiempo estamos juntos en eso. No queda más que respirar profundo y pensar que algo bueno tendrá que surgir de todo esto.

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