Día 15 del apocalipsis zombie

2 Apr

Alberto Montt, amo tus dosis diarias

Alberto Montt, amo tus dosis diarias

Los diarios se volvieron a poner de moda con la cuarentena, por eso no encontré nada mejor que resucitar la Chimuchina. He soñado muchas noches seguidas con salir de la casa, supongo que son algunos síntomas del encierro. Ya van quince días desde esa tarde soleada en que con mis amigos fuimos a escalar a Los Manyos. Sol, un poco de viento, árboles, tierra, rocas, risas y abrazos. Me da mucha nostalgia. 

 

Escucho el horóscopo de la Miastral, por costumbre, pero ya sé que esta semana no tendré “acuerdos con socio o pareja”, tampoco está la posibilidad remota de tener una cita, así que venus se puede pasear todo lo que quiera por mi signo. Es una sana entretención esto de los oráculos. Busco el I-Ching online, a ver si tiene una opinión sobre el plan de viaje que guardaré bajo la alfombra hasta que se supere la crisis sanitaria. Vaticina éxito. Tal vez, vuelva a volar… en el futuro, ese futuro que parece tan lejano porque cuando salgamos de casa el mundo será distinto.

 

Supongo que debería estar contenta, sentir un extraño orgullo de ser parte de los elegidos para vivir el apocalipsis zombie (o lo más parecido que le ha ocurrido a la humanidad desde que nací) y, claro, esa una posición ventajosa para una pseudo escritora, storyteller, esto de tener tanto tiempo para escribir y ¡en un momento histórico! Pero, como en todo, hay un pero o varios, es un proceso agotador, que implica mantener una lucha contra los demonios internos antes de poder apaciguar el alma y soltar algún garabato. 

 

Ya está claro que el 2020 no es un año para planes de largo aliento, por lo que voy a hacer planes que pueda cumplir: mantener mi diario (el de papel, no solo la chimuchina), ordenar la casa, buscar recetas nuevas para hacerme cariño, jugar más con el gato prestado (Nahuel) y hacer las paces con la cuarentena para dejar de soñar con la libertad.

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