Confiar

6 Jan

Laguna Negra

Laguna Negra

Fuimos al embalse El Yeso con mi amiga Moni, que se despide de Chile nuevamente. No podía dejarla ir sin antes aventurarnos por el Cajón del Maipo para caminar un poco, quemarnos con la polera marcada, sacarles fotos a las flores y a los glaciares, saltarnos todos los letreros de prohibido el paso, no pescar al guardia y seguir un par de horas los senderos hasta llegar a la solitaria Laguna Negra.

Hemos tenidos suerte. Ella de despegar al otro lado del mundo para venir a reencontrarse, yo de tenerla de visita por estos pocos días. Pensamos en las grandes sincronías de la vida. Como que ella me acompañó a los cerros, me presentó a Los Malayos (grupo de senderismo y trekking) y quien iba a pensar que en una de esas salidas a la montaña conocería a Sole y Samuel. Hasta el cruce del Atlántico del valiente y pequeño Snowgoose, capitaneado por Daniel, tuvo parte en la historia.

Además de agradecer estas hermosas sincronías. Una vez más me doy cuenta que al final todo lo que pasa tiene su rol y justificación en la vida. Incluso los dolores y los malos ratos.

También me río de la ilusión de que llegada cierta edad tu vida está solucionada y ya no hay más cuestionamientos. Tal vez la gente antes solo se limitaba a hacer lo que les decían, sin preguntarse ¿qué quiero? Falso. Estoy segura que muchos vivieron antes a pasos de la locura preguntándose si el camino que tomamos es el correcto si debimos doblar a la derecha en el último cruce. Y hasta los que parecen más conformes con su vida tienen escondido un resabio de ¿y si?

Al final, el secreto está en confiar. Confiar en el futuro, en nuestras intenciones y actuar conforme a ellas. Sin hacer tanto caldillo de cabeza.

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