Fábulas de la Reconstrucción*. Parte 1.

10 Jul

destruccionNunca estás listo. Aunque es una decisión que tomé en plena consciencia, la realización del sueño de una década, no estaba lista para ver la destrucción total de mi más longeva seguridad. Mi casa. Esa que ha sido el corazón de fiestas, celebraciones, penas, peleas, todos los grandes momentos está hecha escombros gracias a una simple idea.

“Nos echamos la casa”, me dice Samuel mirándome con cara de juguete nuevo. “Sí”, le respondo y me hundo en muchas emociones. Ansiedad, nerviosismo, miedo, también esperanza y alegría. Botamos los muros y sabemos que lo que sea de ellos ahora será mejor. Esa es nuestra apuesta.

Nunca imaginé la parte del proceso en que, de un día a otro, estás casi desnudo. Viviendo reducido a lo básico, todos nuestros recuerdos, el equipaje que cargamos en la vida, aglutinado en cajas, en un espacio reducido. Regalar lo que ya no sirve, no se usa o está gastado. A pesar de que inevitablemente todavía se quedan a