Fábulas de la reconstrucción (parte 11). Empaca ligero.

4 Nov

Así quedó la parte loft de nuestra casita ;) sorry fellows, ya se arrendó.

Así quedó la parte loft de nuestra casita 😉 sorry fellows, ya se arrendó.

Probablemente todos han sentido los vaivenes energéticos de estas semanas. Los días se pasan volando, con muchos cierres y proyectos nuevos por concretarse. Mi mente ha estado inquieta, interrumpiendo el sueño y llevándome a dormir en las obsesiones del día. Ha sido difícil detenerme a respirar profundo y aún más escribir.

Empiezo este post con un pie golpeteando el piso, impaciente. Si me pongo a pensar, hay demasiado por contar. Me duelen los tobillos, como cada vez que tengo miedo de avanzar. Se nos viene una nueva aventura, con el germen de la ONG y escuela de medicina shipiba NIi Juinti, junto a Samuel.

Estamos liquidando casi todas nuestras pertenencias para hacer más liviana la mochila, incluyendo mi querida colección de CDs (ver lista). Arrendamos el nuevo loft/casa y también nuestra parte, a pesar que todavía no terminamos con los trabajos de reconstrucción; vendimos el auto (sin ni siquiera anunciarlo); y hasta la bici vieja tuvo comprador.

Capítulo aparte merece el comportamiento de Gatísimo, mi amigo gatuno que tal como yo vive hace 10 años en el mismo lugar y está tan indignado por los profundos cambios de los últimos meses que decidió marcar todo lo que está a su alcance, incluyendo las sábanas de nuestra cama.

Quedan 19 días para el viaje y de sólo pensar en la larga lista de pendientes, se me estruja el corazón. Estoy segura que los meses se harán cortos y estaremos de regreso en 7 meses como si nada hubiera ocurrido, pero con todo cambiado/transformado dentro. Pienso en la aventura y me pongo feliz por esta oportunidad de ir en busca de lo nuevo, gracias a mi compañero explorador.

2 Responses to “Fábulas de la reconstrucción (parte 11). Empaca ligero.”

  1. Jack November 16, 2013 at 2:54 am #

    Y gatisimo va o se queda?? Abrazo!!.

    • Cristina November 17, 2013 at 9:32 am #

      siii se queda le arrendamos la casa a unos amigos. ellos lo alimentarán y cuidarán, aunque se ha portao pésimo el guatísimo. ahora es un gordo meón que odia que le hayamos cambiado la casa.

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