Otra forma de sentir el tiempo

10 Feb

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Mi corazón tiene ocho latidos por minuto más que lo habitual en estado de reposo. Lo sé porque medí las pulsaciones poniendo los dedos índices y medio de la mano derecha a dos centímetros de la manzana de Adán, según las instrucciones de un sitio web. Conté 39 latidos en 30 segundos. Como voy acelerada, siento que el tiempo avanza más lento, lo que me da tiempo de hacer mil cosas por minuto, pero también me desconcierta ver que mi trabajo está hecho y no pasaron 15 minutos del reloj. Estoy como los gnomos del Mundodisco de Pratchett. “Las criaturas pequeñas por norma general no viven mucho tiempo, pero si más de prisa (…) Para un nomo un año dura lo que 10 para un ser humano”. En mundodisco los humanos se mueven en cámara lenta.

Los latidos son regulares y fuertes, tanto como para despertarme cada ciertas horas del sueño con ideas para relatar. Así como el corazón, mis pensamientos funcionan más rápido. Para los que conocen la cabeza de una mujer entenderán que eso significa demasiado. Normalmente me preocuparía, pero mi sicóloga me dijo que sólo era un síntoma de ansiedad.

Semanas después mi ánimo con esta pataleta de mi cucharón ya no es el mismo. Llevo más de un mes con el síntoma, por lo que a mediodía me hice un electrocardiograma. La tecnóloga preguntó por el diagnóstico. Le iba a decir: taquicardia prolongada por síndrome de corazón roto o Takotsubo porque sonaba tan romántico, pero no quise mentir. A ella tampoco le importaba mi historia. Sólo comenté que creía era depresión. Escasea mi amor propio, pero no está todo perdido, al menos descubrí una nueva forma de hacer que el tiempo pase aún más lento. Soy una genio.

En el próximo capítulo, Cristina empieza a hablar de ella misma en tercera persona, asume que está deschabetada y acude al siquiatra con su electrocardiograma… to be continued.

 

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